domingo, 9 de agosto de 2015

artículos de opinión


 

La energía nuclear de nuevo a examen

 

 

 

En 1986 explotó uno de los reactores de la central nuclear de Chernobil, un gigantesco accidente en el que escaparon a la atmósfera varias toneladas de material radioactivo, compuesto en parte por radioactividad muy concentrada. Dichas emisiones se extendieron hasta amplias regiones europeas, no sabiéndose con certeza cuántas personas han muerto a causa de la radioactividad escapada, pero se calcula que ya sólo en las regiones más próximas, es decir Bielorrusia, Rusia y Ucrania, entre 1990 y 2004 murieron más de 200.000 personas. Siendo muchísimas las que continúan enfermas, entre ellas muchas de cáncer.

 

En todo el mundo los reactores atómicos producen anualmente 8300 toneladas de material radioactivo, del que una parte es material altamente radioactivo, y el resto material de baja radioactividad. Hasta la actualidad se han producido 290.000 toneladas de residuos radioactivos de alta radioactividad y un número mucho más elevado de residuos de radioactividad inferior. Una cifra enorme cuyo potencial dañino no nos podemos ni imaginar.

 

La vida media (T½) es la cantidad de tiempo necesaria para la disminución, a la mitad, del material radioactivo, es decir, que la radioactividad total después de esta vida media se reduce a la mitad. Por ejemplo en la actualidad existen unas 1000 toneladas de plutonio, una de las sustancias más venenosas que existen. El plutonio tiene una vida medida de 24.000 años, un período de tiempo enorme. Por lo tanto las 1000 toneladas de plutonio se descompondrían tras ese período de tiempo, aunque después de 100.000 años contendrían aún 6 Kg. Parece una cantidad irrisoria, sin embargo con 6 kilos de plutonio se podrían  construir 1200 bombas o provocar cáncer de pulmón en 6.000 millones de personas. Se trata por tanto de un material altamente venenoso que el ser humano apenas puede dominar.


Por lo tanto en base a estos pocos datos aportados, ¿cómo se puede decir que la energía nuclear es la energía más limpia? Argumento al que echan mano actualmente los políticos para continuar con dicha actividad, a pesar de los riesgos que entraña. Naturalmente que hay que reconocer que las plantas nucleares como tal, producen un tipo de energía limpia, pero sólo mientras las sustancias radioactivas contenidas en el reactor nuclear se mantienen dentro del mismo, y siempre que la basura que genera no tuviera que ser depositada en ningún tipo de cementerio que no garantice, a la larga, la completa seguridad de que no escapará al medioambiente.

 

 

Ana Sáez Ramirez (45.271.959 R)

Del programa: «Siembra y cosecha»

www.radio-santec.com

 

 

 

 

 

El reloj de la humanidad está a punto de dar las doce

 

 

Una mirada real del mundo con sus sobredimensionadas catástrofes, nos demuestra que el hombre, convertido en rey de la cadena alimenticia, efectivamente lo ha hecho todo mal respecto al trato con la naturaleza y los animales. La factura de la naturaleza ya nos ha sido presentada y pronto vendrá el recibo. Pero allí donde la naturaleza exige pagos por las deudas acumuladas, se escucha siempre el clamor de por qué permite Dios algo así. Pero Dios no deja que sus hijos se aboquen sin más a las dificultades creadas por ellos mismos. Los seres humanos nos hemos apartado cada vez más del fondo primario de toda Existencia que está en cada uno, también de Dios quien quiere conducirnos. Y aunque Dios no pueda alcanzarnos porque hemos acallado nuestra conciencia, tampoco permite que Sus hijos humanos sucumban sin avisos ni advertencias ante el efecto de la ley de Siembra y cosecha.

 

Dios, el Eterno, nuestro Padre celestial, nos advirtió en todos los tiempo a través de hombres y mujeres iluminados y a través de Sus portadores de la palabra, los verdaderos profetas de Dios. Él llamó y llama a la humanidad, que está enredada en sus culpas, para que cambie su modo de conducirse. Así lo hace también en la actualidad, pues hace casi 40 años Dios llama a cada persona en este tiempo a través de Su instrumento, la profeta y enviada de Dios, Gabriele de Würzburg. Él advierte una y otra vez de las consecuencias de todas las obras que están contra Su ley de la vida. Ya en el año 1977 Cristo manifestó a través de la Palabra profética: «Son las doce menos cinco».

 

 

José Vicente Cobo (45277997j)

www.radio-santec.com

 

 


domingo, 2 de agosto de 2015

Artículos de opinión

 

La voracidad por la carne está consumiendo la selva virgen

 

 

 

La selva tropical es un sistema ecológico que en su mayor parte se ha mantenido intacto, es decir sin alterar por la mano del hombre, sin embargo el cinturón verde que antes rodeaba la Tierra ha sido reducido a mucho menos de la mitad desde comienzos del siglo pasado. Aún así las selvas tropicales siguen siendo los tesoros de la naturaleza, pues allí rebosa la vida, es decir allí se registra la variedad biológica más grande del planeta Tierra. Pudiéndose afirmar que aún hay muchas especies de animales y plantas por descubrir, un secreto que posiblemente se mantenga oculto para siempre, pues debido a la incursión hostil del ser humano en dichos ecosistemas, se calcula que posiblemente ya se han perdido más de 1 millón de especies, es decir 1 millón de plantas y animales que el ser humano nunca vio ni verá jamás. Cada año se siguen destruyendo superficies gigantescas de selva tropical. Según informes del Fondo Mundial para la Naturaleza se calcula que se destruye una superficie de entre 150.000 y 200.000 kilómetros cuadrados. Solo en Brasil desde hace 25 años esta cifra supone entre 15.000 y 30.000 km2 anuales.

 

Greenpeace dice que la mitad de la emisión de carbono brasileña proviene de la roturación a fuego de la región del Amazonas. Los terrenos ganados de este modo se aprovechan por unos pocos años, especialmente para el cultivo de soja y maíz, pero no para alimentar a la población de los países afectados, sino para obtener forrajes para la cría intensiva de millones de animales útiles en Estados Unidos, Europa y Japón.

 

Hace mucho tiempo que los animales de corral y de granja de Europa ya no reciben alimentos producidos en sus respectivos países. Por lo que se necesita que, a través de costosos transportes de mercancías de medio mundo, los cuales consumen grandes cantidades de energía, llegue el alimento suficiente que servirá para cebar a los animales que luego terminarán en la mesa del consumidor ávido del primer mundo.

 

Se podría decir por lo tanto que la voracidad del hombre por la carne está consumiendo  la selva virgen. Comer carne significa una destrucción consciente de demasiados medios nutritivos y un enorme desperdicio de agua. Por otra parte los científicos confirman que comer animales supone una contaminación extrema para el clima, mayor que la suma de todas las industrias y automóviles. A lo que hay que sumar el gas metano procedente de la panza de los animales, y el CO2 procedente de los excrementos.

 

Sin embargo alimentos vegetales como la soja y el maíz son alimentos muy ricos en proteínas, de los que los seres humanos se podrían alimentar directamente sin tener que dar ese enorme y costoso rodeo a través de la producción de carne, la cual demanda un caudal incalculable de recursos naturales. A esto hay que agregar que la alimentación vegetariana o vegana es mucho más sana y valiosa. Actualmente médicos y nutricionistas de todo el mundo documentan con precisión que los vegetarianos se enferman menos y en general viven más tiempo.

 

 

Mª José Navarro (24764815W)

Del programa: "La selva tropical"

www.radio-santec.com

 

 

 

 

 

¿Se debería reconsiderar el consumo de pescado?

 

 

 

El periódico alemán SPIEGEL publicaba ya en 2009 que las reservas de peces se agotan. De hecho la ONU advirtió sobre que los mares están esquilmados ya en un 80%, lo que ya confirman otras fuentes que presuponen que en el año 2050 no se verá un solo pez en el mar.

 

Desde hace algunos años se ha convertido en parte imprescindible de la dieta occidental los ácidos grasos Omega 3, sin embargo existen voces críticas que lo cuestionan. El Süddeutsche Zeitung publicó un informe científico que afirmaba que el pescado no es necesario para evitar enfermedades cardiovasculares, es decir que las supuestas bondades médicas del consumo de pescado estaría en entredicho. Esto significa que se podría eliminar el pescado del menú sin sufrir consecuencia alguna para la salud, lo que nos evitaría además absorber las grandes cantidades de mercurio que está siendo encontrado en los peces capturados. Y quien opte por recurrir al pescado de piscifactoría debería saber que no es la solución, además de que no se le hace ningún favor a los océanos, pues estos peces son alimentados con la harina obtenida de sus congéneres salvajes.

 

Existen indicaciones de que la humanidad está a punto de dañar gravemente los reinos naturales y la Tierra en su conjunto. Lo que significa que el ser humano no podrá tener la posibilidad de vivir una vida feliz en esta Tierra. Llegados a este punto se hace imprescindible un cambio en la forma de pensar y un cambio en la relación para con el Planeta Tierra.

 

 

José Vicente Cobo (45277997j)

www.radio-santec.com