domingo, 26 de mayo de 2013

Artículos de opinión


Retornar a las fuerzas sanadoras de la naturaleza

 

 

 

 

Lo que hoy en día debido a la medicina moderna se ha perdido en gran parte en cuestión de poco tiempo, son los conocimientos sobre las fuerzas sanadoras de la naturaleza. Desde tiempos inmemoriales las personas han intentado comprender las plantas por su signatura. Desde el comienzo de la botánica medicinal se deducían determinados efectos sanadores de las plantas por los rasgos especiales de estas.

 

Paracelso plasmó en una frase esta práctica común. Él dijo: "La naturaleza ha marcado cada hierba con aquello para lo que es buena. Pero advirtió: no sólo con una mirada superficial; no sólo con un análisis objetivo y el saber común se puede reconocer el sello y la signatura, sino a través de la luz de la naturaleza". Se trata de algo así como la irradiación de la planta. Las signaturas, que expresan el carácter de las plantas, están al mismo tiempo unidas a las fuerzas del cosmos que han tomado forma. Paracelso también dijo: "No solo proviene de la Tierra la fuerza de las hierbas, sino de los astros, el cuerpo es sin embargo de la Tierra". Continuó diciendo: "Las estrellas son el modelo, patrones que forman matrices de todas las plantas. Mediante fuerzas de atracción cada estrella crea su planta homologa en la Tierra".

 

En el libro "Origen y formación de las enfermedades. Lo que el hombre siembra cosechará"  de la Editorial Vida Universal se ice que la naturaleza se regala de muchas maneras con las hierbas y las plantas medicinales. Estas ha sido dadas a los seres humanos para mantener sano su cuerpo. Sin embargo las plantas medicinales al fin y al cabo son solo ayudas, un apoyo en la enfermedad. En parte también actúan en el ámbito anímico, pero no pueden resolver una carga anímica.

 

Mientras las personas necesiten plantas medicinales para sanar deben de tomarlas, pero no se debería olvidar que cada enfermedad tiene una causa: la forma de pensar y de vivir erróneas. En los Diez Mandamientos y en el Sermón de la Montaña tenemos reglas sencillas que cualquiera puede practicar para dominar su vida diaria. La regla más sencilla dice: Lo que no quieras que te hagan a ti, no se lo hagas tú a otros. O dicho de otro modo: Lo que quieras que te hagan a ti, hazlo tú primero.

 

 

Radio Santec

Teresa Antequera Cerverón

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El cosmos surgió a raíz de La Caída

 

 

 

El alma no es creada por Dios como apéndice de un engendramiento tal como las iglesias predican, sino que pre-existe y es atraída por la pareja de padres. El alma encuentra su cuerpo en formación porque sus padres terrenales y ella tienen una vibración fisico-anímica parecida. También viene determinado por lo programado en existencias previas.

 

Pero por qué hay una existencia en la materia si en un principio todo era Espíritu puro. A través de la profecía dada a través de Gabriele sabemos sobre los acontecimientos de la Caída, en cuyo transcurso muchos seres espirituales se separaron de la conciencia unitaria, de Dios, porque querían ser como Dios. El pensamiento de La Caída nos resulta conocido por la historia del paraíso en la Biblia, que representa simbólicamente la seducción satánica del "eritis sicut Deus" (seréis como Dios). El simbolismo se malinterpretó de forma concretista, trasladándose a un paraíso terrenal. En realidad se trataba de una turbulencia en el mundo espiritual, que se produjo en el transcurso de eones antes de que existiera el cosmos. El surgimiento de este último fue resultado de la Caída.

 

Jesús de Nazaret detuvo La Caída. Todas las almas y hombres recibieron por el acto rredentor la fuerza para purificarse y encontrar el camino de regreso al Hogar eterno. Los planos de la Caída se convirtieron en planos de purificación, desde los cuales muchas almas se dirigen a encarnar, para purificar sus aspectos humanos y pecaminosos en una nueva vida terrenal. Otros, por el contrario, buscan una continuación de su "suerte terrenal".

 

 

Vida Universal

www.editorialvidauniversal.org

 


jueves, 23 de mayo de 2013

Artículo especial romerías marianas


 

 

Las romerias marianas  y el culto pagano a María

 

 

 

En las romerias marianas muchos elevan sus plegarias a María como sí rezaran a Dios, nuestro Padre. Jesús enseñó algo muy diferente: «Pero tú, cuando reces, ve a tu aposento tranquilo y cierra la puerta; luego reza a Tu padre, que está en lo oculto. Tu Padre, que también ve en lo oculto, te lo recompensará».Si Jesús hubiese querido que los hombres hicieran sus plegarias a María seguro que lo habría dicho.

 

Con lo que respecta a la adoración de María, Jesús de Nazaret se pronunció con palabras muy claras que pueden leerse en las Biblias de las iglesias. Leemos: «Después de decir esto, una mujer entre la muchedumbre, le dijo: dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron». Pero él dijo: Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la cumplen». Jesús se expresó aqui con gran claridad, por lo que de su enseñaza no puede deducirse una adoración de María. La iglesia católica hace exactamente lo contrario adorando a María no sólo como bienaventurada, sino también como santa. Si la iglesia hace lo contrario de lo que quería Jesús, quizá sería más acertado que dejara de llamarse cristiana y se denominara únicamente católica.

 

María fue una mujer sencilla y humilde, que nunca aprobaría el culto a su persona, tal como se fomenta actualmente en la iglesia. Pero para la institución dicho culto de adoración es de vital importancia, sin embargo todo aquel que se sienta cristiano debería reflexionar sobre si adorar a María es cristiano o más bien pagano.

 

Una simple mirada a la historia de la iglesia muestra cómo se llegó al culto mariano: en Éfeso existía el culto a la diosa romana Diana, que también era conocida como la madre de Dios. En el año 431 cuando el catolicismo se extendía más y más, en plena celebración del concilio de Éfeso, una muchedumbre fanática recorrió las calles de la ciudad exigiendo que la iglesia católica romana asumiese su antiguo culto a Diana. Los miembros católicos reunidos y apremiados por la muchedumbre solventaron el asunto colocando a María en el lugar de la aclamada Diana, declarando también a la madre de Jesús como la madre de Dios.

 

El culto mariano fomentado por los Papas –como hemos visto- no es cristiano, sino que tiene un origen pagano que nada tiene que ver con lo que Jesús de Nazaret enseñó. Por eso el que se sienta cristiano podría, si así lo desea, reflexionar y preguntarse por qué todavia hoy se mantiene un culto pagano, que nada tiene que ver con lo que Jesús nos dejó como legado.

 

 

Erde und Menchs

José Vicente Cobo

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