domingo, 2 de agosto de 2015

Artículos de opinión

 

La voracidad por la carne está consumiendo la selva virgen

 

 

 

La selva tropical es un sistema ecológico que en su mayor parte se ha mantenido intacto, es decir sin alterar por la mano del hombre, sin embargo el cinturón verde que antes rodeaba la Tierra ha sido reducido a mucho menos de la mitad desde comienzos del siglo pasado. Aún así las selvas tropicales siguen siendo los tesoros de la naturaleza, pues allí rebosa la vida, es decir allí se registra la variedad biológica más grande del planeta Tierra. Pudiéndose afirmar que aún hay muchas especies de animales y plantas por descubrir, un secreto que posiblemente se mantenga oculto para siempre, pues debido a la incursión hostil del ser humano en dichos ecosistemas, se calcula que posiblemente ya se han perdido más de 1 millón de especies, es decir 1 millón de plantas y animales que el ser humano nunca vio ni verá jamás. Cada año se siguen destruyendo superficies gigantescas de selva tropical. Según informes del Fondo Mundial para la Naturaleza se calcula que se destruye una superficie de entre 150.000 y 200.000 kilómetros cuadrados. Solo en Brasil desde hace 25 años esta cifra supone entre 15.000 y 30.000 km2 anuales.

 

Greenpeace dice que la mitad de la emisión de carbono brasileña proviene de la roturación a fuego de la región del Amazonas. Los terrenos ganados de este modo se aprovechan por unos pocos años, especialmente para el cultivo de soja y maíz, pero no para alimentar a la población de los países afectados, sino para obtener forrajes para la cría intensiva de millones de animales útiles en Estados Unidos, Europa y Japón.

 

Hace mucho tiempo que los animales de corral y de granja de Europa ya no reciben alimentos producidos en sus respectivos países. Por lo que se necesita que, a través de costosos transportes de mercancías de medio mundo, los cuales consumen grandes cantidades de energía, llegue el alimento suficiente que servirá para cebar a los animales que luego terminarán en la mesa del consumidor ávido del primer mundo.

 

Se podría decir por lo tanto que la voracidad del hombre por la carne está consumiendo  la selva virgen. Comer carne significa una destrucción consciente de demasiados medios nutritivos y un enorme desperdicio de agua. Por otra parte los científicos confirman que comer animales supone una contaminación extrema para el clima, mayor que la suma de todas las industrias y automóviles. A lo que hay que sumar el gas metano procedente de la panza de los animales, y el CO2 procedente de los excrementos.

 

Sin embargo alimentos vegetales como la soja y el maíz son alimentos muy ricos en proteínas, de los que los seres humanos se podrían alimentar directamente sin tener que dar ese enorme y costoso rodeo a través de la producción de carne, la cual demanda un caudal incalculable de recursos naturales. A esto hay que agregar que la alimentación vegetariana o vegana es mucho más sana y valiosa. Actualmente médicos y nutricionistas de todo el mundo documentan con precisión que los vegetarianos se enferman menos y en general viven más tiempo.

 

 

Mª José Navarro (24764815W)

Del programa: "La selva tropical"

www.radio-santec.com

 

 

 

 

 

¿Se debería reconsiderar el consumo de pescado?

 

 

 

El periódico alemán SPIEGEL publicaba ya en 2009 que las reservas de peces se agotan. De hecho la ONU advirtió sobre que los mares están esquilmados ya en un 80%, lo que ya confirman otras fuentes que presuponen que en el año 2050 no se verá un solo pez en el mar.

 

Desde hace algunos años se ha convertido en parte imprescindible de la dieta occidental los ácidos grasos Omega 3, sin embargo existen voces críticas que lo cuestionan. El Süddeutsche Zeitung publicó un informe científico que afirmaba que el pescado no es necesario para evitar enfermedades cardiovasculares, es decir que las supuestas bondades médicas del consumo de pescado estaría en entredicho. Esto significa que se podría eliminar el pescado del menú sin sufrir consecuencia alguna para la salud, lo que nos evitaría además absorber las grandes cantidades de mercurio que está siendo encontrado en los peces capturados. Y quien opte por recurrir al pescado de piscifactoría debería saber que no es la solución, además de que no se le hace ningún favor a los océanos, pues estos peces son alimentados con la harina obtenida de sus congéneres salvajes.

 

Existen indicaciones de que la humanidad está a punto de dañar gravemente los reinos naturales y la Tierra en su conjunto. Lo que significa que el ser humano no podrá tener la posibilidad de vivir una vida feliz en esta Tierra. Llegados a este punto se hace imprescindible un cambio en la forma de pensar y un cambio en la relación para con el Planeta Tierra.

 

 

José Vicente Cobo (45277997j)

www.radio-santec.com

 

 

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